martes, 27 de noviembre de 2018

TOC - 1er Domingo de Adviento - Un nuevo comienzo - Lc 21, 25-28. 34-36

Al comienzo de nuestro nuevo año litúrgico en este primer domingo de Adviento, las lecturas de hoy nos invitan y a la vez nos llaman con urgencia a afinar nuestra vida espiritual.

Llamado a la Conversión: San Pablo usa la vívida imagen de salir de la cama y vestirse para comenzar el nuevo día. el hecho de que a algunos nos cueste salir de la cama es usado como un símbolo para la conversión. El día para prepararse es el hoy, prepararse para la nueva venida de Cristo en el juicio. ¿Está nuestra vida en orden y estamos listos para nuestro juicio? “ ¿Podemos enfrentar a Cristo?” “¿Hemos desechado realmente las obras de oscuridad o el interés propio, para  vivir en la luz del evangelio?”

San Columbano invocaba siempre: "Christi Simus non nostri" Pertenezcamos a Cristo y no a nosotros. El evangelio nos confronta con esta pregunta porque se supone que debemos pertenecer a Cristo; ¿Realmente hemos vivido como si eso fuera verdad?

Parte de la lucha por asumir un nuevo día es la lucha para esperar que sea mejor que los fracasos del día anterior. El proceso de conversión, pasando de la oscuridad a la luz, solo es posible por el don de la luz misma. La salida del sol es la que nos llama a levantarnos. La venida de Cristo al mundo en su nacimiento es como esa luz que hace posible la verdadera conversión.

Llamado a la Renovación: el Adviento nos invita a reflexionar sobre el tiempo, la relación entre pasado, presente y futuro.

Los eventos salvadores de la vida, muerte y resurrección de Cristo, tienen que hacerse presentes tanto en la vida como en la liturgia.

Es en las circunstancias cambiantes de la vida que se desarrollará el misterio de la salvación. En este nuevo año esperamos ser renovados, tanto individualmente como en comunidad; queremos responder más plenamente a la presencia de Cristo entre nosotros.

No le demos a nuestros jóvenes la impresión de que nuestra iglesia es una reliquia del pasado, aislada de la dinámica de la historia, sino una iglesia siempre viva, renovada y renovadora.

Llamados a Amanecer de nuevo: Nuestras lecturas nos ofrecen una visión brillante de un mundo nuevo. Es la visión de un mundo completamente en paz y un desafío para caminar en la luz del Señor. Un Reino posible, a nuestro alcance y en construcción. La tarea de construir esto hacia este mundo ideal se otorga a todas las personas, pero especialmente a los cristianos que siguen al gran artífice de la Paz, al máximo pacifista, Jesús. El desafío para hoy es cómo transformar los instrumentos de guerra (fisión nuclear, tecnología digital, etc.) en instrumentos de un mundo progreso y de paz.

El nuevo año litúrgico nos invita a ser mejores hacedores de la paz en el futuro. Si reflejamos más plenamente el espíritu de Cristo, nuestros jóvenes verán un nuevo valor en la fe, y nuestra adoración será dirigida no solo hacia el pasado sino hacia una presencia viva y un futuro real.


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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - 1er Domingo de Adviento - TOC


Primera lectura: Jer 33, 14-16
"Se acercan los días, dice el Señor, en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá.

En aquellos días y en aquella hora, yo haré nacer del tronco de David un vástago santo, que ejercerá la justicia y el derecho en la tierra. Entonces Judá estará a salvo, Jerusalén estará segura y la llamarán 'el Señor es nuestra justicia' ".

Salmo Responsorial: Salmo 24, 4bc-5ab. 8-9. 10 y 14 (1b)
Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Porque el Señor es recto y bondadoso, indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Con quien guarda su alianza y sus mandatos, el Señor es leal y bondadoso.
El Señor se descubre a quien lo teme y enseña el sentido de su alianza.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Segunda lectura: 1 Tes 3, 12–4, 2
Hermanos: Que el Señor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo y hacia todos los demás, como el que yo les tengo a ustedes, para que él conserve sus corazones irreprochables en la santidad ante Dios, nuestro Padre, hasta el día en que venga nuestro Señor Jesús, en compañía de todos sus santos.

Por lo demás, hermanos, les rogamos y los exhortamos en el nombre del Señor Jesús a que vivan como conviene, para agradar a Dios, según aprendieron de nosotros, a fin de que sigan ustedes progresando. Ya conocen, en efecto, las instrucciones que les hemos dado de parte del Señor Jesús.

Aclamación antes del Evangelio: Sal 84, 8
R. Aleluya, aleluya.
Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
R. Aleluya.

Evangelio: Lc 21, 25-28. 34-36
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 
"Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. 
En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. 

Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad. Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación. Estén alerta, para que los vicios, con el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre.

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