Hoy Jesús habla sobre las riquezas del cielo, comparadas con las riquezas terrenales. "Nunca hay un hoyo en la cubierta" es un buen viejo refrán irlandés. Como en las Bienaventuranzas, Jesús habla de los pobres de espíritu. En otras palabras, podría tener una gran cantidad de riqueza, pero ellas no me poseen, ni estoy esclavizado por ella. Nos habla de algo que todos conocemos demasiado bien. El primer millón nunca nos va a satisfacer! Puede ser el más difícil de conseguir. A veces, el impulso por querer ser alguien más, puede generar una compulsión por acumular más.
Hay que distinguir entre ser rico y tener riqueza.
Algunas de las personas más ricas que conozco tienen pocos bienes de este mundo. Hay mayor riqueza en un corazón amable y cariñoso.
Buscar el Reino de Dios significa algo más que ser parte del culto.
Incluye servicio a los demás, donarse.
El dinero no compra los regalos que verdaderamente traen felicidad.
Es una lección tan simple, pero uno nunca aprenderá
si nos negamos a abrir el corazón a ella. Al morir, dejamos todo atrás.
Dos trabajadores de una mujer rica la acompañaban en su agonía.
Esta mujer tenía la reputación de atesorar hasta el último centavo.
No tenía familia propia, estaba sola, sola, sola.
Todos tenía curiosidad por saber a dónde iría toda su fortuna
pues: (Donde hay herencia, siempre hay parientes),
pero nunca apareció nadie, hasta el final.
Al morir, uno de sus trabajadores susurró ¿Me pregunto cuánto dejó?
El otro respondió en voz baja, lo dejó todo.
El error en el hombre que vino a Jesús con la queja contra su hermano, así como el error del rico insensato, es que ellos pensaban sólo en ellos mismos y en nadie más. El Reino de Dios se alcanza mediante el intercambio de cargas con los demás. Lo que damos a los demás nunca se pierde, sino que se convierte en un tesoro para la eternidad, llevándonos hacia adelante, hacia el Reino.
Si nos preguntamos: ¿Qué esperamos de la vida? Podríamos respondernos de modo idealista, que de una parte podría ser fuente de inspiración. También podríamos responder de manera realista cuando nos fijamos bien en la forma en que realmente pasamos el tiempo, las opciones que tomamos todos los días aun sin pensarlo, lo que es importante en nuestra vida concreta. Todos vivimos entre lo real y lo ideal, el mejor punto de partida debe ser siempre el real. Sólo a partir de allí podremos comenzar a movernos.
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"Vanidad de vanidades!" No las puedes llevar contigo cuando se muere.
Todas las cosas, absolutamente todas, son vana ilusión.
Hay quien se agota trabajando
y tiene que dejárselo todo a otro que no lo trabajó.
de todos sus trabajos y afanes bajo el sol?
De día dolores, penas y fatigas; de noche no descansa.
¿No es también eso vana ilusión?
Salmo Responsorial: Salmo 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17 (1)
Segunda lectura: Col 3, 1-5. 9-11
Puesto que Cristo ha regresado al Padre, debemos buscar las cosas de arriba.
Hermanos: Puesto que ustedes han resucitado con Cristo,
busquen los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios.
Pongan todo el corazón en los bienes del cielo,
no en los de la tierra,
porque han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios.
Cuando se manifieste Cristo, vida de ustedes, entonces
también ustedes se manifestarán gloriosos juntamente con él.
la fornicación, la impureza, las pasiones desordenadas,
los malos deseos y la avaricia, que es una forma de idolatría.
No sigan engañándose unos a otros;
despójense del modo de actuar del viejo yo
el conocimiento de Dios, que lo creó a su propia imagen.
israelitas y paganos, bárbaros y extranjeros, esclavos y libres, sino que Cristo es todo en todos.
Aclamación antes del Evangelio: Mt 5, 3
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
R. Aleluya
Evangelio: Lc 12, 13-21
El rico tonto, un comentario sobre la codicia y el egoísmo
Oración Colecta
por Creador y Señor,
y consérvala en tu bondad.























